La diabetes y la obesidad se consideran un problema a nivel mundial, dado a que varios pacientes las padecen. Algunos pacientes pueden padecer solo diabetes, solo obesidad o ambas.

La semaglutida es un medicamento que actúa imitando las acciones fisiológicas del GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1), una hormona de la familia de las incretinas que presenta alto nivel de igualdad estructural. Este fármaco ha sido autorizado para el tratamiento en pacientes con diabetes mellitus no controlados con otros medicamentos antihiperglucemiantes, siempre con el complemento de una dieta dirigida por un o una nutricionista y ejercicio según sea valorado el paciente.

Existen dos vías de administración, oral e inyectada de forma subcutánea. Con la forma oral se puede brindar una dosis al día y con la forma inyectada, una vez por semana. Las dosis deben de ser iniciadas por el profesional a cargo del caso y tituladas según sea la evolución del paciente. Con la forma inyectada, se administra de forma subcutánea en el abdomen, muslo o parte superior del brazo. Se recomienda que sean alternados los sitios de punción y no puncionar en el mismo lugar si se administra insulina y semaglutida como terapia combinada.

En pacientes con insuficiencia hepática, no es necesaria la disminución de la dosis y en pacientes con insuficiencia renal en diálisis con 3 sesiones por semana, tampoco es necesaria la disminución de la dosis; pero siempre se debe de tener precaución dado a la limitante de evidencia científica.

Como todo fármaco, debe de ser usado con precaución ya que existe un riesgo, aunque sea menor, de que el paciente pueda presentar: pancreatitis, cáncer de tiroides, hipoglucemia (azúcar baja cuando se trata con otros hipoglucemiantes), incluso a presentar gastroparesia ya que no solo disminuye el vaciamiento gástrico, sino que puede llegar a paralizar los movimientos peristálticos del intestino y en algunos casos, que sea crónico.

La semaglutida es un medicamento inicialmente desarrollado para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2,
pero cuya eficacia en la reducción del peso corporal ha ampliado su utilidad terapéutica en el manejo de la obesidad. Por lo tanto, más que considerarse exclusivamente un fármaco para la diabetes o para bajar de peso, debe entenderse como una herramienta terapéutica que puede beneficiar a pacientes con trastornos metabólicos, siempre dentro de un abordaje integral que incluya cambios en el estilo de vida, alimentación adecuada y seguimiento médico.

Artículo por: Dr. Josué David Juarez Acevedo