Podemos decir que los problemas visuales son directamente proporcional al buen o mal control metabólico de la glucosa cuando hablamos de Diabetes Mellitus, y por ende la severidad de la retinopatía o de otros problemas oculares (dependiendo directamente del estilo de vida, la salud en general, la medicación vía oral o el control con el uso de insulina).
En oftalmología se realizan estudios de imagen como apoyo para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la enfermedad ocular, así como estudios en conjunto con el internista, diabetólogo o endocrinólogo tales como: el nivel de glucosa prepandial y postprandial, la hemoglobina glicosilada, e incluso otros datos que ayudan a “pronosticar” la manera en que se va a comportar la enfermedad ocular, como: peso, medición de presión arterial, niveles de colesterol y triglicéridos e incluso estudios de función renal.
Retinopatía diabética
La retinopatía diabética es una causa importante de ceguera prevenible, ya que al cabo de 15 años de padecerla, el 2% de los pacientes puede llegar a perder completamente la visión y el 10% sufren pérdidas significativas.
Es posible tener retinopatia diabética por mucho tiempo sin presentar síntomas visuales. Los síntomas más comunes son: visión borrosa, problemas para distinguir colores, se observan manchas o muchos pacientes describen ver una “cortina” o algo que pasa enfrente, cuando hay sangrado en el vítreo, y disminución de la agudeza visual.
Tipos de retinopatías
Existe la retinopatía diabética no proliiferativa (RDNP) y retinopatía diabética proliferativa (RDP). La diferencia entre ambas son los “nuevos vasos sanguíneos que se forman”, los neovasos que son frágiles y de mala calidad. Ya que pueden llegar a formar proliferaciones fibrosas, hemorragias en el vítreo y terminar en un desprendimiento de retina “traccional” (por las mismas fibrosis que se crean que son como cicatrices duras que se contraen y retraen).
Signos de la retinopatía
Entre los primeros signos están los microaneurismas, exudados blandos o algodonosos (microinfartos), las hemorragias en forma de punto o de mancha (como una llama, sigue las fibras nerviosas por eso su forma), exudados duros (acumulación de lípidos), anomalías arteriolares.
Otros signos de la retinopatía son: visión borrosa y una disminución de la agudeza visual, que puede darse también por la formación de cataratas, que es mucho más común y se forman más rápido en pacientes con diabetes. También pueden ocurrir otras complicaciones y llegar a desarrollar una enfermedad que afecta directamente el nervio óptico, como el glaucoma neovascular o una neuropatía óptica isquémica o neuropatía diabética, alteración de visión cómo diplopía (visión doble), la cual es una elevación de la glucosa y/o de la presión arterial; también se manifiesta con parálisis de nervios que inervan los músculos extraoculares, y provocar desviaciones de la mirada, ya sea hacia afuera o hacia adentro.
Al realizar estudios de imagen se puede determinar si hay o no perfusión de la retina, si hay edema y que tanto daño tiene el nervio óptico.
Recomendaciones para el cuidado de la salud visual
- Control metabólico periódico, con el médico internista o diabetólogo.
- Evaluación ocular/visual al menos cada año si no se presenta ningún síntoma.
- Llevar a cabo estudios cuando el médico oftalmólogo lo solicite, recuerde que los signos y síntomas empiezan avanzada la enfermedad.
- Al colega médico general, médico de familia, médico internista, endocrinólogo: es recomendable enviar a los pacientes a evaluación para que no se quejen de “mala visión” puede salvarle la visión a futuro al paciente con diabetes.
- Si nunca ha consultado con un oftalmólogo, este es el momento ideal, así tenga diagnóstico de prediabetes o familiares en primer grado con diabetes, ya que la diabetes es multifactorial como la genética.
Artículo por: Dra. Magda G. Plata E. / Especialista en oftalmología, retina y vítreo