La diabetes es una enfermedad crónica que requiere un abordaje basado en estrategias orientadas al control adecuado de glucemias y a la prevención de complicaciones a corto y largo plazo. Su manejo no se limita únicamente al tratamiento farmacológico, sino que también incluye modificaciones en el estilo de vida, como una alimentación equilibrada y la incorporación regular de actividad física como pilar fundamental del tratamiento.
En este contexto, la actividad física ofrece múltiples beneficios para las personas con diabetes. Diversos estudios han demostrado que el ejercicio habitual, contribuye a la reducción de riesgo de enfermedades cardiovasculares y disminuye la mortalidad en pacientes con diabetes. Actividades sencillas, como caminatas de al menos 6 minutos de forma constante, favorecen la adherencia a la actividad física a largo plazo, facilitando la integración del ejercicio en la rutina diaria.
Pero entonces, ¿qué ejercicios se recomiendan? No es necesario ser atleta, ni ir al gimnasio; cualquier persona con diabetes puede beneficiarse del ejercicio cuando se realiza de forma segura y constante.
Ejercicio aeróbico
El ejercicio aeróbico es aquel que implica movimientos continuos que hacen que la respiración y el ritmo cardíaco aumenten de forma moderada, sin llegar al cansancio extremo. Estos ejercicios ayudan a mantener una buena salud cardiovascular. Se recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad leve a moderada por semana, distribuidos idealmente en 30 minutos, cinco días a la semana. Es importante introducir los ejercicios de manera progresiva, aumentando gradualmente la frecuencia, intensidad y duración según la condición física de cada persona. Entre las actividades recomendadas se incluyen las caminatas, el ciclismo en bicicleta estática o al aire libre, el trote suave, el baile y la natación.
Ejercicio de fuerza
Los ejercicios de fuerza abarcan movimientos que implican el uso de peso, ya sea del propio cuerpo, de equipos de gimnasio o de bandas elásticas. Este tipo de ejercicio ayuda a mejorar el control de la glucemia, favorece la salud cardiovascular y aumentar la fuerza y masa muscular.
Se recomienda realizar ejercicios de fuerza de 2 a 3 veces por semana, asegurando al menos un día de descanso entre entrenamientos para permitir la adecuada recuperación y adaptación muscular. La intensidad y el volumen del entrenamiento deben ajustarse de manera progresiva.
¿Qué ejercicios se pueden realizar? Entre las opciones se encuentran las sentadillas, las flexiones de brazos y piernas, el levantamiento de botellas de agua o mancuernas, las extensiones de rodilla en posición sentada y los ejercicios con bandas elásticas para espalda y brazos, entre otros.
Ejercicios de movilidad
Ayudan a mejorar los rangos de movimiento y a reducir el riesgo de caídas. Este tipo de rutinas se recomiendan especialmente para adultos mayores. Es importante realizar estos ejercicios de 2 a 3 veces por semana, incluyendo ejercicios de balance, yoga, movilidad articular y pausas activas, ya que contribuyen específicamente a mejorar el equilibrio y la fuerza.
Incorporar la actividad física de forma regular no solo ayuda a mejorar el control de la glucemia, sino que también aumenta la calidad de vida de las personas con diabetes. No es necesario realizar ejercicios complicados; pequeñas rutinas diarias, realizadas de forma constante y segura, pueden marcar una gran diferencia en la salud a largo plazo.
Valoraciones importantes
Antes de iniciar una sesión de ejercicio, es fundamental considerar el tipo de actividad física de acuerdo con la presencia de complicaciones médicas asociadas a la diabetes. En primer lugar, en pacientes con problemas oculares, como la retinopatía diabética, los ejercicios de fuerza o aeróbicos están contraindicados.
Por otro lado, los pacientes con neuropatía diabética, sí pueden realizar actividad física, idealmente 30 minutos al día, cinco días a la semana, siempre que se utilice calzado adecuado y se revise cuidadosamente el estado de los pies antes y después de finalizar el ejercicio, con el objetivo de prevenir lesiones.
Asimismo, los pacientes con enfermedad renal crónica pueden realizar cualquiera de los ejercicios mencionados previamente, siempre y cuando la actividad esté adaptada a su condición física y cuenten con control médico constante.
Dicho lo anterior, es importante recordar que todo movimiento cuenta y que pequeños cambios del el día a día pueden generar grandes beneficios. Mantenerse activo es una decisión propia que impacta positivamente en la salud y el bienestar de las personas que viven con diabetes.
Referencias:
- American Diabetes Association Professional Practice Committee for Diabetes. (2025). Summary of revisions: Standards of Care in Diabetes—2026. Diabetes Care, 49(Supplement 1), S6–S12. https://doi.org/10.2337/dc26-SREV
Artículo por: Lcda. Dulce María Acevedo de Paz