Durante muchos años, la nutrición se explicó desde un enfoque matemático: comer menos calorías para lograr mejores resultados. Hoy sabemos que el cuerpo humano no funciona como una calculadora. Funciona a través de hormonas, señales de hambre y saciedad, calidad de los alimentos y densidad nutricional.
A mí me encanta decirles a mis pacientes que “el juego es ver cuántos nutrientes puedo juntar en un plato”.
Los nutrientes son importantes porque dos alimentos con la misma cantidad de calorías pueden tener un efecto metabólico completamente distinto. Un alimento ultraprocesado, bajo en fibra y proteína, tiende a elevar rápidamente la glucosa en sangre, estimular una mayor liberación de insulina y generar hambre pocas horas después. En cambio, un plato rico en proteína, fibra, grasas saludables y micronutrientes produce una respuesta glicémica más estable y una mayor sensación de saciedad por más tiempo.
En personas con diabetes o resistencia a la insulina, esta diferencia es especialmente relevante. La evidencia demuestra que la composición del plato tiene más impacto en el control glicémico que el conteo calórico aislado.
Contar nutrientes implica preguntarnos no solo cuánto comemos, sino qué información nutricional le estamos dando al cuerpo. Alimentos densos en nutrientes aportan vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes y aminoácidos esenciales que regulan procesos clave como la sensibilidad a la insulina, el control del apetito, la inflamación crónica y el metabolismo de la glucosa.
La proteína, la fibra y las grasas saludables estimulan hormonas como GLP-1 y PYY, mejorando la saciedad y reduciendo los picos de glucosa. Diversos estudios muestran que dietas con mayor contenido de proteína y fibra se asocian con menor hambre entre comidas y mejor control glicémico postprandial.
El juego del plato nutritivo
Antes de cada comida, vale la pena preguntarse:
- ¿Dónde está la proteína?
- ¿Cuánta fibra aporta este plato?
- ¿Hay variedad de colores?
- ¿Incluye grasas saludables?
Transformar un plato simple en uno nutritivo mejora la respuesta glicémica y la saciedad, sin necesidad de una restricción calórica estricta.
Priorizar decisiones que nutran a tu cuerpo no se trata de perfección, sino de intención. Cada comida es una oportunidad para apoyar el equilibrio metabólico y la salud a largo plazo.
Referencias:
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Leidy HJ, Clifton PM, Astrup A, et al. The role of protein in weight loss and maintenance. Am J Clin Nutr. 2015;101(6):1320S–1329S.
Artículo por: MSc. Elizabeth Aguirre