La masa muscular, junto con el porcentaje de grasa y agua, conforma la tríada metabólica y suele ser la gran olvidada. El músculo no solo permite el movimiento: es un órgano metabólico activo, clave para la salud.

¿Cómo se mide? El método más utilizado es la bioimpedancia, que permite estimar el total de masa muscular, porcentaje de grasa y porcentaje de agua corporal. Es una herramienta accesible y útil en la práctica clínica cotidiana.

¿Por qué es importante? El músculo es el principal sitio donde el cuerpo: capta, almacena y utiliza glucosa, todo esto bajo la acción directa de la insulina. Después de comer, hasta el 70–80% de la glucosa circulante se capta en el músculo. Por eso:

    • A mayor masa muscular hay mejor control de la glucosa.
    • A menor masa muscular hay mayor riesgo metabólico.

    Relación con diabetes y resistencia a la insulina

      • La masa muscular baja, aumenta la resistencia a la insulina.
      • La masa muscular alta, mejora la sensibilidad a la insulina.

      Esto tiene un impacto directo en: prediabetes y diabetes mellitus tipo 2. Además, influye en decisiones clínicas como qué ejercicio hacer, qué comer y cuál medicamento usar.

      El músculo como reserva de energía

      El músculo almacena glucosa en forma de glucógeno, pero no la libera a la sangre. Su función es servir como reserva energética local para el movimiento. La masa muscular baja, se asocia con mayor mortalidad, peor recuperación en enfermedades crónicas y mayor riesgo de complicaciones quirúrgicas. Además, disminuye fuerza, movilidad y equilibrio, aumenta el riesgo de caídas (especialmente en adultos mayores). Su función metabólica es muy importante, la masa muscular implica:

      Mayor capacidad de almacenar glucosa, mejor “amortiguación” de la glucosa en sangre, mejor respuesta a la insulina. En cambio, cuando la masa muscular es baja, disminuye la captación de glucosa, disminuye el almacenamiento como glucógeno y aumenta la glucosa en sangre. Esto favorece la aparición de resistencia a la insulina y con el tiempo, de diabetes tipo 2.

      No basta con medir el peso corporal, dos personas pueden tener: El mismo peso, la misma cantidad de grasa y agua y aun así tener diferente proporción de músculo, con riesgos metabólicos distintos.

      Valores de referencia (bioimpedancia)

      Hombres:
      Normal: 40–50% de masa muscular   Bajo: < 40%

      Mujeres:
      Normal: 30–40%   Bajo: < 30%

      Resumen práctico

        • Si tiene baja masa muscular, peor control de glucosa.
        • Si aumenta su masa muscular, mejora la sensibilidad a la insulina.

        El ejercicio de fuerza es indispensable, mantener músculo es tan importante como reducir grasa.

        Recuerde siempre que el músculo funciona como un “banco de glucosa”:

          • Después de comer, almacena glucosa.
          • Durante el ejercicio, la utiliza.
          • En reposo, regula el equilibrio metabólico.

          Evolución con la edad

            • Pérdida aproximada: 1% anual después de los 40 años.
            • Hasta 2% anual en adultos mayores.

            Por eso, el seguimiento en el tiempo es más importante que una medición aislada.

            El músculo es el principal órgano sensible a la insulina, no es el hígado ni el tejido adiposo. La masa muscular no es solo estructura, es control metabólico en reserva.

            Artículo por: Dr. Julio Alonzo